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“Los informales”

Hace un rato estaba imaginando qué andaría haciendo ahora si me quedara un día para volver de Malí, como estaba previsto y como me recuerda desde hace un par de semanas la compañía aérea con la que aún mantengo “mi billete de regreso”. Se preocupan por mí porque han cambiado la hora de salida (¡cómo no!), porque por un “pequeño” extra podría viajar más cómoda y, sobre todo, porque las máquinas que envían ese tipo de correos no saben que mi asiento se quedará vacío mañana.

Quizá por ello, por los tantas veces distantes avances tecnológicos, he pensando que hoy me habría gustado sentarme en el porche de mi casa de Bamako, tal y como lo recuerdo. Frente a la puerta del patio. Vigilante de una entrada siempre abierta; dadora de continuas sorpresas.

Si los niños ya habían vuelto del colegio, entraban y salían dejando ecos de carcajadas, manos unidas, tierra en el suelo o miradas escondidas con las que atraer mi atención.

Si se acercaba la puesta de sol, la “princesa de la casa” iluminaba con su amplia sonrisa el anochecer. “Las clases, muy bien, gracias” -repetía siempre con una nueva sonrisa tímida. Después pasaba a su cuarto, se cambiaba y se prestaba a cualquier ayuda que necesitara su madre, sus hermanos, las trabajadoras del hogar o yo misma.

Ya por la noche, venían las vecinas a tomar el té. Reían en su lengua. Seguían el telediario con atención. Cantaban para que yo bailara. Hablaban de sus cosas.

La riada de personas que entraban y salían era inmensa. A los nombrados habría que sumar el ir y venir del primo, de los amigos del primo, del otro primo, del padre, de los amigos del padre, de las compañeras de la asociación de mujeres a la que pertenecía la madre, de los albañiles (tan intrigados conmigo como yo con sus quehaceres…).

Sin embargo, lo que más me entretenía era la aparición de “los informales”. Los vendedores ambulantes, que llegaban sin ser llamados, y el variopinto colectivo de “serviciales a domicilio”, que acudían prestos cuando se corría la voz de su necesaria presencia en algún hogar cercano o lejano. Las páginas web de compra por internet sobraban en mi casa de Kalabankoura.

Sentadas en cómodas sillas de fideos desfilaban ante nosotras (la madre era la gobernanta) vendedoras -y vendedores- de lechugas, papaya, utensilios de cocina, jabones, telas… Cualquier cosa que pudiera almacenarse en un barreño cubierto por una tela anudada y pudiera transportarse en una cabeza entrenada. Es decir, casi todo lo que se encontraba en el mercado. Sin exagerar.

Si mi mente me acompaña, nunca olvidaré el día en que llegó el pescadero. Yo acababa de irrumpir en el patio para preguntar una duda y allí estaba él, rodeado de hermosos ejemplares plateados, desmontando con aire triste un peso plegable de plástico. “Demasiado caros” -me comentaron mientras el chico se marchaba sin éxito.

¡Son tantos los recuerdos de tan corto tiempo y se me aparecen ahora tan cercanos! Mis bonitas sandalias de cuero por un euro, el tuareg de Burkina Faso -vendedor de remedios curativos- que aparcó su dromedario en la puerta y casi me mata del susto cuando, al salir a la calle, creí que los dinosaurios no se habían extinguido… O el muchacho de media sonrisa que nos remendaba la ropa en la máquina de coser acoplada a su bicicleta.

A estos profesionales de la llamada “economía informal”, cuyo apelativo tanto enerva cuando los ves trabajar de sol a sol, llenos de ingenio para satisfacer las necesidades de sus familias y de quienes les compran, los había conocido en los semáforos de Bamako, en las carreteras de Mozambique, caminando por los pueblos de Ghana o en las playas de Valencia… Pero, hasta este año, desconocía que también entraban en las casas de sus vecinos para ofrecer sus productos y servicios.

Si ahora todavía estuviera en Malí, me encantaría sentarme en el porche, frente al muro quebrado por la hospitalidad, y contagiarme del espíritu de “supervivencia” de los “informales”. O, como diría quien fuera un día mi profesor, y hoy aún mi maestro, Mbuyi Kabunda, de los trabajadores de la “economía solidaria”. La que para mal -y esperemos que un poquito para bien- se nos ha venido y viene encima.

La amenaza terrorista vende y los medios la compran

Me decía un amigo periodista el otro día, en una cena reencuentro de compañeros de universidad, que me veía muy alterada con lo que estaba pasando en Malí.

-Escribes cada post en tu blog…, comentó.

-No te creas, le contesté. Estoy tranquila pero, aunque entiendo que te sea ajena, esta es mi lucha y no la voy a abandonar.

Es verdad que cuando se lo dije me sentía calmada porque ya no me indigno tanto. De nada sirve, y encima me hace daño… No obstante, su observación me hizo reflexionar. ¿Quizá “mi activismo”, aun recobrada la serenidad, esté teniendo el efecto contrario? ¿Quizá mi discurso vehemente no sirva para entrar en las mentes abiertas a lo desconocido y solo llegue a los que ya opinan como yo, e incluso provoque un mayor rechazo a los que piensan de modo distinto?, me pregunté.

Pero entonces recordé lo que me había dicho un profesor a quien yo, en su día, había acusado de tener un discurso africanista demasiado radical: “Fátima, hay que serlo”. Y, efectivamente, no queda otra si te vuelven a golpear hechos tan denunciables como que la amenaza terrorista venda y los medios la compren. Por ejemplo.

Desde la noche del sábado hasta ayer, los informativos, los diarios online y las redes sociales de todo el mundo se hicieron eco de la declaración de independencia del Norte de Malí por parte del Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) y del islamista Ansar Dine. Los dos grupos de rebeldes tuaregs, que desde el 1 de abril controlan la zona septentrional de Malí, se habían unido para crear un Estado independiente, donde reinaría la sharia (la ley islámica).

Analistas y periodistas duchos en la materia derrocharon tinta y saliva alertándonos de lo que ello podría significar para el mundo; y para nosotros, españoles y europeos, casi vecinos del nuevo Estado no reconocido. Sobre todo, porque células de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYOA) se mueven a sus anchas por el territorio y, para unos más y para otros menos, estos grupos terroristas, que habrían colaborado en la toma del Norte de Malí, también podrían estar detrás de estos acuerdos. De nuevo, islamismo, integrismo y terrorismo se mezclaban sin mezclar.

Esta mañana, sin embargo, leía que el MNLA -que ya declaró la independencia del Azawad el pasado 6 de abril- no habría firmado el comunicado final por no llegar al entendimiento con Ansar Dine, al mostrarse en contra de la implantación de la sharia “pura y dura” o de que Ansar Dine quiera prohibir la entrada a las organizaciones humanitarias no musulmanas.

¿Extrañada? No. Dentro del estado de confusión en el que vive Malí todo es posible pero, en principio, resulta difícil de entender que el MNLA alcance un acuerdo con Ansar Dine. Esa unión une al Sur en su contra y, llegado el caso, daría mayores argumentos a los intervencionistas. Además, durante la toma de las tres regiones del Norte, el MNLA -que tiene portavoz en París, página web y muchos seguidores que otorgan fuerza a lo que publica- había mostrado desacuerdos de este tipo con Ansar Dine.

Lo que me vuelve a sorprender, aunque no debería porque también me hace daño, es que muy pocos, poquísimos, de los medios y analistas, que esos días lanzaron sin reparos el globo sonda, han contado hoy las novedades.

Esta vez, los tuaregs del MNLA no han medido bien el impacto de su campaña. Flirtear con el integrismo se paga caro en este mundo globalizado, que se sabe nutrir bien de errores como este.

Si la solución dialogada al conflicto del Norte de Malí ya era más complicada que en cualquiera de las otras tres rebeliones tuaregs que se han registrado en el país, desde su independencia en 1960, ahora lo es un poquito más. A los fracasados pactos nacionales del pasado se añade mucho dolor, nuevos y variados intereses externos e internos que, en parte, han conseguido desestabilizar también el Sur y, tras este último desconcierto, aún más desconfianza…

Los malienses del Norte y los malienses del Sur, incluidos los tuaregs -muchos de ellos en campos de refugiados-, sufren la instalación de las células terroristas y/o de traficantes en su suelo, desde hace años. La laxitud de las políticas malienses respecto a la situación que se ha ido fraguando en el Norte, sea por falta de medios o en connivencia, y distintas actuaciones de la Comunidad Internacional han provocado un daño irreparable en este país que, de pronto, tanto nos inquieta. Lo que quiero pensar que se nos escapa es que, quizá, esta situación solo sea reversible con la colaboración de los tuaregs…

Y qué me perdonen todos mis amigos malienses si no me he hecho entender… Sé que su sufrimiento todavía está muy vivo…

Gracias a Sékéné Mody Cissoko por su legado

Un breve y merecido recuerdo para el historiador maliense Sékéné Mody Cissoko, fallecido el pasado 17 de mayo en Bamako, a los 80 años de edad.

A todos a los que les interese la historia y el presente de Malí, les recomendaría especialmente una de sus obras:

Tombouctou et L’Empire Songhay. Épanouissement du Soudan nigérien aux XVe-XVIe siècles. Editorial: L’Harmattan.

Su dedicatoria reza:

A la mémoire de mon père Sékéné qui m’enseigna la sagesse des traditions du terroir,

A mes étudiants, à la jeunesse d’Afrique espoir pour le renouveau du viuex Continent.”

“A la memoria de mi padre Sékéné que me enseñó la sabiduría de las tradiciones de la región,

A mis estudiantes, a la juventud de África esperanza para la renovación del viejo Continente.”

¿Al servicio de quién?

Es una vergüenza cómo la mayor parte de la prensa internacional trata a Malí y a los malienses, personas en su mayoría dialogantes y pacíficas. Tras el acuerdo de transición alcanzado el domingo, Malí vuelve a los medios de comunicación porque se puede volver a hablar de violencia. En este caso, de actos violentos por parte de una minoría que se manifestó contra la decisión tomada. Por reprobables y denunciables que sean, sin duda, este tipo de actos, profesionalmente agota que nunca haya espacio o tiempo suficiente para compensarlos o para, al menos, intentar analizarlos…

Así que, como nos pidió ayer el primer ministro de Malí, Cheick Modibo Diarra, el primer avergonzado por el comportamiento violento de algunos de sus compatriotas, asumamos -compañeros periodistas- nuestra responsabilidad por las consecuencias que tiene nuestro trabajo en la imagen de todo un país…

Ni la actualidad ni la ignorancia nos eximen ya…

Nota a los lectores habituales de este blog: Disculpad mi ausencia durante las últimas semanas. Motivos personales me han impedido estar aquí. Superados, retomo la información sobre Malí -durante un par de semanas para un medio al que solo se accede por suscripción, de ahí que hoy no pueda contaros más- y me comprometo a volver a escribir en breve sobre ese otro África Subsahariana, por el que se creó este blog.

29 de abril: ni urnas, ni golpistas… En manos extrañas

Hoy es día 29 de abril. Hoy era el día en que Malí tenía previsto celebrar la primera vuelta de las quintas elecciones presidenciales “libres y democráticas”, desde su independencia de Francia en 1960.

Hoy hace tres meses y 12 días que los rebeldes tuaregs se sublevaban en el norte de Malí, por cuarta vez desde la independencia.

Hoy hace dos meses y tres días que el entonces presidente de Malí, Amadou Toumani Touré (ATT), se dirigía por primera vez a la nación para hablar de lo que estaba ocurriendo en el norte del país, mientras que en el Sur se vivía una intensa campaña preelectoral como si nada sucediera en la parte septentrional. ATT, protagonista perpetuo de los informativos de la radio-televisión pública (ORTM), había callado hasta entonces y lo seguiría haciendo después, salvo contadas excepciones y siempre a través de medios extranjeros.

Hoy hace un mes y siete días que un grupo de militares del ejército maliense, liderados por el capitán Amadou Haya Sanogo, daba un golpe de Estado y creaba el Comité Nacional para la Recuperación de la Democracia y la Restauración del Estado (CNRDRE), con el objetivo de asegurar la integridad territorial, la unidad nacional y formar un gobierno de transición para celebrar una elecciones presidenciales realmente “libres y democráticas”.

Hoy hace 28 días que Tombuctú caía en manos de los rebeldes, por lo que los tuaregs conquistaban en tan solo tres días las capitales de las tres regiones del Norte: Kidal, Gao y Tombuctú.

Hoy también hace 28 días que el presidente de la Junta Militar, Sanogo, y el representante de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), el ministro de Asuntos Exteriores de Burkina Faso, Djibril Bassolé, llegaban a un principio de acuerdo por el que el CNRDRE reinstauraba el orden constitucional y la CEDEAO cancelaba la amenaza de embargo, cuyo plazo finalizaba esa noche.

Hoy hace 27 días que los líderes de la CEDEAO, reunidos en Dakar -junto con otros líderes como el ministro de Exteriores francés, Alain Juppé- para asistir al acto de investidura del nuevo presidente de Senegal, Macky Sall, rompían unilateralmente las negociaciones con el CNRDRE e implantaban el “embargo total” al pueblo maliense (cierre de fronteras, de bancos…). Esa misma mañana, Francia había llamado a sus nacionales a salir del país y, coincidencia o no, el embargo total excluyó el cierre del espacio aéreo.

Hoy hace 22 días que se levantaba el embargo a Malí, después de que la Junta Militar aceptase los requisitos de la CEDEAO: entrega del poder a la sociedad civil; nombramiento del presidente de la Asamblea Nacional, Dioncounda Traoré, como presidente interino; nombramiento de un gobierno de transición hasta la celebración de unas elecciones “libres y democráticas”…

Desde entonces, se garantizó la seguridad de ATT -que ya descansa en Senegal-; Traoré fue nombrado presidente interino de Malí; Cheick Modibo Diarra, primer ministro; se aprobó un Ejecutivo compuesto por 24 ministros…

Sin embargo, una vez más, la CEDEAO ha vuelto a sorprender a los malienses. El pasado jueves, tan solo dos días después de la formación del nuevo Gobierno, la organización regional anunció que enviará tropas al sur de Malí para garantizar la salida de la Junta Militar del poder y la celebración de unas elecciones “libres y democráticas” en el país, en el plazo máximo de 12 meses.

Cierto es que, durante estas últimas semanas, Sanogo también ha dado algunas señales confusas como la de ordenar la detención de una veintena de altos cargos políticos y militares, aunque luego fueran liberados.

Pero hoy, 29 de abril de 2012, el día en que estaba previsto que se celebrara la primera vuelta de  unas elecciones presidenciales “libres y democráticas”, la pregunta que imagino se plantean numerosos malienses será la misma que se hicieron el 2 de abril cuando la CEDEAO decidió imponer el “embargo total” tan solo un día después de haber retirado su amenaza: ¿Quién gobierna en Malí? ¿Qué capacidad real de decidir su destino tienen hoy la mayor parte de los malienses?

Cuando estas cosas suceden, siempre hay nacionales que defienden e incluso colaboran con los extranjeros, sobre esto no caben dudas. Pero el pasado 2 de abril, la mayor parte de los malienses ni quería ni merecía un embargo total impuesto “por sorpresa” desde el exterior, como solución a sus problemas. Por ello, supongo la impotencia que deben de estar sintiendo hoy un elevado número de personas ante la nueva situación de incertidumbre causada por la CEDEAO. El temor que deben de estar sufriendo los malienses, mientras esperan sin fecha a que tropas extranjeras entren en su territorio. Y no para ayudarles a liberar el Norte como deseaban, sino para controlarlos en el Sur.

Sanogo anunciaba ayer, 28 de abril, que no está de acuerdo con la nueva resolución de la CEDEAO, que establece el plazo de un año para la celebración de los comicios cuando la Junta Militar y la organización regional ya habían decidido agotar el plazo máximo de 40 días marcado por la Constitución, para luego -en el caso probable de no poder materializarse las elecciones- determinar qué otros pasos dar.

Hoy, día 29 de abril de 2012, quiero dejar claro que desapruebo cualquier toma de territorio o poder por la fuerza; que desapruebo cualquier injerencia externa y más la de aquellos que protegen sus propias fronteras a golpe de fuego, leyes y falta de ética; que desapruebo la imposición de cualquier modelo de Estado o de gobierno; que desapruebo el comportamiento de los líderes africanos que -en complicidad o no con las potencias extranjeras- no defienden los intereses de sus pueblos, sobre los que se basa su legitimidad.

Hoy, día 29 de abril de 2012, quiero dejar claro que defiendo los derechos humanos de cada uno de los malienses: los civiles y políticos y, en igual medida, los económicos, sociales y culturales. Que me avergüenzan las imágenes que me vinieron de golpe a la retina el día 2 de abril, tras la imposición del embargo: la de los vagabundos que pueblan Bamako; la de los niños de la calle; la de los enfermos de malaria, de polio, de asma por respirar el polvo de unas calles no asfaltadas; la de los campos de refugiados del Norte; la de la escasez de grano…

Hoy, día 29 de abril de 2012, quiero dejar claro que admiro y defiendo los valores de una sociedad en la que quienes más tienen todavía saben reconocer el privilegio de poder compartir su comida diaria con sus vecinos más necesitados; donde no se abandona a los ancianos; donde se nace y se muere en comunidad porque las personas se unen para celebrar los llantos de un recién nacido y para llorar la pérdida de un ser querido; donde los descendientes de antiguos esclavos bromean con quienes, de no haber cambiado las leyes, serían todavía sus amos; donde la paciencia te llega a parecer un don y la alegría: el arte de saber vivir ante la adversidad; donde pro-golpistas y anti-golpistas han sabido evitar el enfrentamiento en pro de la paz…

Los niños y niñas de Malí, un territorio rico en petróleo, en gas, en uranio, en oro, en agua, no se merecen un mal gobierno autóctono, pero tampoco un futuro marcado por el recuerdo de un país militarizado por soldados que ni hablan su lengua y que, ojalá me equivoque, no están al servicio de sus intereses.

Los padres y madres de estos hijos e hijas tampoco merecen este presente.

Homenaje a las malienses

Vídeo grabado en Bamako, capital de Malí, el 17 de marzo de 2012 (días antes del golpe de Estado perpetrado entre el 21 y el 22 de marzo). El estribillo reza (en francés y en bambara): “La gente te mete prisa, Alá no te mete prisa.” Las mujeres y niñas malienses se suelen reunir para tocar, cantar y bailar.

http://www.youtube.com/watch?v=SIbf2ZgcvZc

Resumen del sentir de un pueblo

Anoche, antes de que lo publicaran las agencias, me llegaba el mail de un familiar maliense -ha sido breve, pero ya son mi familia- en el que me anunciaba que el depuesto presidente de Malí, Amadou Toumani Touré (ATT), acababa de firmar su dimisión. Las condiciones impuestas por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) se cumplen por días. Las mismas que se negociaban cuando el domingo 2 de abril se decidió no imponer el embargo, y las mismas que se exigieron tras implantar unilateralmente el embargo -al día siguiente- sorprendiendo a todos los que estábamos allí.

Con independencia de lo que haya ocurrido en estas últimas semanas en Malí, lo que está claro -y lo que no me acaba de dejar tranquila tras el levantamiento del embargo- es que lo que demande la mayor parte de los malienses no cuenta. Sus vidas están en manos extranjeras y lo que piensen para ellos puede variar en días, horas, minutos, segundos. Como así ha sido hasta ahora.

Soy de las que no entiende de fronteras, pero como existen, por favor, parémonos a pensar cómo nos sentiríamos -nacionales de cualquier otro país del mundo- si nuestro futuro no estuviera en nuestras manos, en una situación tan crítica.

Aunque la CEDEAO levantó el embargo total el sábado 7 de abril, acabo de rescatar un artículo de opinión del diario Les Echos, publicado el día 5, que considero merece la pena leer. Resume a la perfección, según mis vivencias, lo que sintió la mayoría de los habitantes de Bamako -entre los que se incluyen progolpistas y también antigolpistas- durante la amenaza de embargo y, sobre todo, después de la imposición del mismo. Incluso me atrevería a decir que, en parte, también sirve para acercarse a lo que siguen sintiendo hoy… (Y en el texto ni siquiera se entra a hablar de la cuestión del Norte.)

De nuevo está en francés, y prometí dirigirme a los hispanohablantes, pero en esta ocasión no cabe traducción posible. Al menos, de alguien no profesional.

http://www.lesechos.ml/embargo-total-et-immediat-a-l%e2%80%99assaut-d%e2%80%99un-coup-d%e2%80%99etat-militaire-qui-paye-l%e2%80%99addition.html

La CEDEAO levanta el embargo a Malí, tras negociar con Sanogo

El presidente de la Junta Militar de Malí, Amadou Haya Sanogo, acepta ceder al presidente de la Asamblea Nacional, Dioncounda Traoré, los poderes plenos para convertirse en presidente interino con el objetivo de formar un gobierno de transición que defienda la integridad territorial de Malí y celebre unas elecciones libres y transparentes. La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) levanta el embargo a Malí.

El ministro de Asuntos Exteriores de Burkina Fasso, Djibril Bassolé, señala que la CEDEAO hace suya la cuestión del Norte. El representante de la organización subregional llama a los movimientos armados del Norte a cesar las hostilidades, a dialogar con el próximo gobierno de transición y asegura que, de no cumplirse estas demandas, “desgraciadamente” irán a la guerra.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=zRXZKOy7ZEA#!

Precipitado regreso de Malí

Como algunos de los que me seguís ya sabéis, el miércoles día 4 de abril regresé a Valencia desde Bamako. Tomar la decisión no fue fácil y aún me pasa factura, pero tras agravarse la incertidumbre por la implantación del embargo a Malí y al encontrarme con unas condiciones laborales cada vez más difíciles -continuos cortes de luz y trabajo sin amparo, por mi condición de freelance- finalmente hice caso a las recomendaciones de amigos y familiares -malienses incluidos- y abandoné el país “antes de que fuera tarde”. La misma persona -maliense- que hizo posible que mi estancia allí haya sido de inmersión total, al permitirme vivir y trabajar con ellos, consideró que si salía a tiempo podría contar lo vivido e incluso regresar. Pero que si me quedaba, y me pasaba algo, ya no lo podría hacer.

Espero recordar siempre sus palabras para poder seguir siendo quién soy y lo que soy, desde donde quiera que esté. Para que el cansancio no llegue nunca a ser más poderoso que mi apuesta por la sensibilización en pro del entendimiento.

La intención de crear este blog y de mi viaje no era contar más conflictos africanos. Mi deseo, cuando tomé la decisión de pasar seis meses en Bamako, no era el de convertirme en freelance para prensa escrita, radio y televisión a causa de una rebelión, un golpe de Estado y un embargo. No obstante, una vez más la vida decidió por mí y, en la medida de mis posibilidades y margen de acción, solo espero haber sido mínimamente útil.

Ahora este blog da un giro. Seguirá sirviendo para contar aquellas historias de África Subsahariana que, a mi juicio, merecen un hueco en la información, a pesar de que los medios no les presten interés y, al mismo tiempo, me permitirá seguir informando de lo que ocurre en Malí, se considere o no noticia.

Gracias a todos por vuestro apoyo. Un fuerte abrazo, Fátima.

¿El MNLA declara la independencia del Norte de Malí?

Esta mañana, el Movimiento Nacional para la Liberación de L’Azawad (MNLA) ha declarado la independencia del Norte de Malí, en su web, pero como he escrito en mi Facebook, y sin ánimo de analizar sino de invitar a la reflexión:

A todos los que dan por descontada la división del país en dos, les preguntaría: ¿Alguno se ha planteado si un territorio se puede independizar gracias a una rebelión armada? ¿Alguno ha recordado que el MNLA no es el único que ha conquistado el Norte de Malí? ¿Alguno se ha parado a pensar que en el Norte viven otras poblaciones como los sonrays, desde hace siglos? ¿Alguno es consciente de que, además de uranio, ya está claro que en el Norte hay petróleo y gas listos para ser explotados? ¿Alguno se cuestiona por qué la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Africana (UA) mandan más que los propios malienses? ¿Alguno se interroga sobre si los líderes de la CEDEAO y de la UA quizá manden menos que los franceses y los americanos o por lo menos igual?

Según mis fuentes, las tropas de la CEDEAO ya han entrado en Malí (en Sikasso), vía Burkina Fasso. Tras la reunión de ayer de los jefes de Estado Mayor, en Abidján, se desconoce cuál es el objetivo de esta intervención militar en el país. Ayer se hablaba de varios fines: sacar del poder a los golpistas, reinstaurar las instituciones democráticas, solucionar la crisis del Norte…

El domingo, la CEDEAO se mostraba abierta al diálogo con el líder de la Junta Militar, el capitán Sanogo, y cancelaba la amenaza de embargo cuyo plazo finalizaba a las 0:00 horas del lunes. Aunque el paso dado no era suficiente, el presidente del Comité Nacional para la Recuperación de la Democracia y la Restauración del Estado (CNRDRE), Sanogo -que perpetró el golpe de Estado en Malí entre el 21 y el 22 de marzo-, decidió restablecer la Constitución de 1992 y reiteró su intención de no perpertuarse en el poder con la “próxima” celebración de unas elecciones democráticas en las que los militares golpistas no participarían.

El lunes por la tarde, tras la reunión de jefes de Estado de la CEDEAO en Dakar (y de representantes de la comunidad internacional), la organización subregional sorprendía con la implantación del embargo “total” (económico, financiero y diplómatico) a Malí. La CEDEAO decidía unilateralmente el fin de las negociaciones.

Ayer Sanogo podría haber vuelto a intentar negociar su salida del gobierno con la intención de dar prioridad a encontrar una solución para el conflicto del Norte. La CEDEAO habla de estar buscando la forma de levantar el embargo.

La realidad en este momento, insisto, es que las tropas de la CEDEAO ya están en Malí, el embargo continúa y el MNLA acaba de declarar la independencia del Norte del país.

No entendéis nada, ¿verdad? Yo, tampoco. En Bamako, tampoco. Lo que pudiera pasar hoy era imprevisible ayer y lo sigue siendo hoy. Lo que pudiese pasar ayer era desconcertante antes de ayer. Lo que pueda pasar mañana, nadie lo sabe.

La desinformación del Norte y la manipulación de la información es evidente, pero la falta de previsibilidad también, ante tantos dobles juegos.

Los que están pagando esta situación: los de siempre. De los que apenas se habla porque a los países del Norte les ciegan los avances de un islamismo que, queriendo o sin querer, fomentan. Al igual que a algunos líderes del Sur.

Los que están pagando esta situación: los de siempre. De los que apenas se habla porque a los países del Norte les ciega la necesidad de mantener su statu quo (si es con recursos, mejor). Al igual que a muchos líderes del Sur.

Los que están pagando esta situación: los de siempre. Los saqueados, los desplazados, las violadas, los asesinados, los embargados…

La cuestión del Norte es muy compleja y de difícil solución. No cabe duda. Los tuaregs tienen su parte de razón. Como los habitantes del Sur. Ojalá se pudieran abrir las puertas al diálogo. Ojalá no sea demasiado tarde… Insh’Allah!

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