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¿El MNLA declara la independencia del Norte de Malí?

Esta mañana, el Movimiento Nacional para la Liberación de L’Azawad (MNLA) ha declarado la independencia del Norte de Malí, en su web, pero como he escrito en mi Facebook, y sin ánimo de analizar sino de invitar a la reflexión:

A todos los que dan por descontada la división del país en dos, les preguntaría: ¿Alguno se ha planteado si un territorio se puede independizar gracias a una rebelión armada? ¿Alguno ha recordado que el MNLA no es el único que ha conquistado el Norte de Malí? ¿Alguno se ha parado a pensar que en el Norte viven otras poblaciones como los sonrays, desde hace siglos? ¿Alguno es consciente de que, además de uranio, ya está claro que en el Norte hay petróleo y gas listos para ser explotados? ¿Alguno se cuestiona por qué la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Africana (UA) mandan más que los propios malienses? ¿Alguno se interroga sobre si los líderes de la CEDEAO y de la UA quizá manden menos que los franceses y los americanos o por lo menos igual?

Según mis fuentes, las tropas de la CEDEAO ya han entrado en Malí (en Sikasso), vía Burkina Fasso. Tras la reunión de ayer de los jefes de Estado Mayor, en Abidján, se desconoce cuál es el objetivo de esta intervención militar en el país. Ayer se hablaba de varios fines: sacar del poder a los golpistas, reinstaurar las instituciones democráticas, solucionar la crisis del Norte…

El domingo, la CEDEAO se mostraba abierta al diálogo con el líder de la Junta Militar, el capitán Sanogo, y cancelaba la amenaza de embargo cuyo plazo finalizaba a las 0:00 horas del lunes. Aunque el paso dado no era suficiente, el presidente del Comité Nacional para la Recuperación de la Democracia y la Restauración del Estado (CNRDRE), Sanogo -que perpetró el golpe de Estado en Malí entre el 21 y el 22 de marzo-, decidió restablecer la Constitución de 1992 y reiteró su intención de no perpertuarse en el poder con la “próxima” celebración de unas elecciones democráticas en las que los militares golpistas no participarían.

El lunes por la tarde, tras la reunión de jefes de Estado de la CEDEAO en Dakar (y de representantes de la comunidad internacional), la organización subregional sorprendía con la implantación del embargo “total” (económico, financiero y diplómatico) a Malí. La CEDEAO decidía unilateralmente el fin de las negociaciones.

Ayer Sanogo podría haber vuelto a intentar negociar su salida del gobierno con la intención de dar prioridad a encontrar una solución para el conflicto del Norte. La CEDEAO habla de estar buscando la forma de levantar el embargo.

La realidad en este momento, insisto, es que las tropas de la CEDEAO ya están en Malí, el embargo continúa y el MNLA acaba de declarar la independencia del Norte del país.

No entendéis nada, ¿verdad? Yo, tampoco. En Bamako, tampoco. Lo que pudiera pasar hoy era imprevisible ayer y lo sigue siendo hoy. Lo que pudiese pasar ayer era desconcertante antes de ayer. Lo que pueda pasar mañana, nadie lo sabe.

La desinformación del Norte y la manipulación de la información es evidente, pero la falta de previsibilidad también, ante tantos dobles juegos.

Los que están pagando esta situación: los de siempre. De los que apenas se habla porque a los países del Norte les ciegan los avances de un islamismo que, queriendo o sin querer, fomentan. Al igual que a algunos líderes del Sur.

Los que están pagando esta situación: los de siempre. De los que apenas se habla porque a los países del Norte les ciega la necesidad de mantener su statu quo (si es con recursos, mejor). Al igual que a muchos líderes del Sur.

Los que están pagando esta situación: los de siempre. Los saqueados, los desplazados, las violadas, los asesinados, los embargados…

La cuestión del Norte es muy compleja y de difícil solución. No cabe duda. Los tuaregs tienen su parte de razón. Como los habitantes del Sur. Ojalá se pudieran abrir las puertas al diálogo. Ojalá no sea demasiado tarde… Insh’Allah!

Malí celebra el tercer puesto en la Copa África de Naciones, mientras mira al Norte

Nadie o casi nadie apostaba por ellos, pero Malí logró ayer el tercer puesto de la Copa Africana de Naciones 2012, tras batir a Ghana por dos goles a cero. Un doblete de Cheick Diabaté, el delantero centro de los Girondins de Burdeos, dio la victoria a las Águilas, que consiguieron así su mejor resultado en esta competición desde que Malí accediera a la final en 1972. Hace 40 años.

Numerosos y, también, numerosas habitantes de Bamako, la capital, que siguieron el partido en torno a la televisión de las tiendas más cercanas -o desde sus casas- esperaban ansiosos la victoria después del segundo gol de su selección. Por eso, cuando el árbitro pitó el final, la celebración no se hizo esperar. Voces de todas las edades gritaban en bambara, la lengua más hablada en el país: “Mali ye bu do, Mali ye bu do… (Ha ganado Malí, ha ganado Malí…)”.

Sin embargo, lo que diferencia este campeonato, celebrado en Gabón y Guinea Ecuatorial, del que tuvo lugar en Angola hace dos años, no solo es el anfitrión o la clasificación de la selección maliense, sino la repercusión que han tenido ambos en la prensa mundial y, demostradamente, en la española.

A principios de 2010, días antes del comienzo de la Copa África de Naciones y durante los meses previos a la celebración del Mundial de Fútbol de Suráfrica, desde la sección de deportes de, prácticamente, todos los medios se dudó de la capacidad de cualquier país africano para llevar a cabo con éxito un acontecimiento de tales dimensiones. La selección de Togo acababa de sufrir un ataque en la región angolana de Cabinda.

Se cubrió la noticia y se contó que el Frente de Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC) había reivindicado el atentado, pero las causas apenas se intentaron descifrar. Cabinda, fronterizo con la República Democrática del Congo y la República del Congo pero sin territorio colindante con la República de Angola a la que pertenece, es un enclave estratégico. En aquel momento, el petróleo extraído en Cabinda representaba en torno al 70% de las exportaciones de crudo del país.

No obstante, una vez superados los temores, la Copa África de Naciones 2010 se jugó sin mayores incidentes en Angola, en Suráfrica todo fue bien, los africanos se sintieron orgullosos de ello, España se proclamó campeón del mundo de fútbol, los españoles lo celebraron a lo grande y Cabinda aún quedó más en el olvido de periodistas y lectores.

Esta vez algunos medios han hablado del partido disputado entre Ghana y Malí (jugaba el barcelonista Keita), sin embargo también serán contados los que dediquen el espacio necesario a los problemas que están sufriendo los malienses, desde hace semanas, tras los nuevos y continuados ataques de los rebeldes tuaregs en el norte del país. La situación es, asimismo, demasiado compleja para analizarla en este artículo y, además, tal vez incluso sea prematuro hacerlo en el corto plazo, pero ojalá la alegría de los bamakoises pueda perdurar en el tiempo, si pronto se restablece la paz como la mayor parte de los malienses desean.

Ayer mismo también se anunció que Canadá y Estados Unidos han firmado un acuerdo con el ministerio de Defensa maliense para reforzar los efectivos del ejército de Malí y para mejorar la ayuda humanitaria en la zona del conflicto. Juzgar los motivos de esta nueva alianza,  más allá de los comunicados, entra dentro del análisis que se prefiere dejar para el futuro. Lo que sí se considera conveniente adelantar, puesto que muchos lectores todavía lo desconocen, es que, junto a otras múltiples variables que dificultan el estudio de lo que está sucediendo en Malí, la teoría de la “maldición de los recursos” podría cobrar fuerza, una vez más, en África.

Desde hace ya tiempo, la propia Agencia de la Promoción de las Inversiones (API) maliense reconoce en su web que la prospección de hidrocarburos se desarrolla en dos regiones del norte de Malí: Taoudénit (Tombouctou) y en Gao. De ello se ocupan cinco sociedades (Baraka Venture, Mali Petroleum, Mali Oil, Markmore y Energetic). Veintitrés bloques sobre un total de las 27 “han sido adjudicados”, destaca API.

Tombouctou, Gao y Kidal son las tres regiones que conforman el norte del país.

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